46 hilos: El reto

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Dentro de unas horas empiezo el reto. Después de tres años poniéndole ojitos pero sin tener el valor de afrontarlo (cuando se apunte alguien que conozca, me decía a mí mismo), por fin me apunto al NaNoWriMo

¿Qué es el National Novel Writing Month (Abreviado NaNoWriMo o NaNo)? El NaNo es un reto a nivel internacional que consiste en escribir una novela de 50.000 palabras entre el 1 y el 30 de noviembre. Se puede escribir más palabras, pero el reto en sí es llegar a las 50.000. Es un reto autorregulado y autoarbitrado, nadie controla si has escrito antes del 1 o si las palabras son repeticiones de “el veloz murciélago hindú.”

Pues bien, acercándonos al día 1, estoy a punto de intentar el reto por primera vez, y ahí van mis motivos:

  1. Terminar algo, de una maldita vez. Tengo muchas ideas en la cabeza, muchos comienzos, pocos desarrollos y menos finales. Por eso todo lo que he escrito hasta la fecha son relatos, más largos o más cortos, pero pocos o ninguno llegan a las 10.000 palabras. Como podéis ver en los proyectos del blog tengo bastantes ideas para novelas. Muy pocas de ellas desarrolladas como deberían estarlo. Menos aún están comenzadas. A fecha de hoy tengo dos novelas empezadas y no significa absolutamente nada, porque las empecé hace cuatro o cinco años y están como estaban hace cuatro o cinco años. Hace unos meses le di un empujoncito a una de ellas, a la segunda. Y tengo tantas ganas de desarrollarla y cerrarla que esas ganas han superado al miedo/compromiso del NaNo.

  2. Mandar a paseo al yo controlador. Cada vez escribo menos y me critico más. No me quejo, me gusta. Ser capaz de ver cada vez más fallos en lo que he escrito me hace palpar la evolución que he podido tener como lector, más sensible a esos detalles y por tanto más alerta a la hora de detectarlos y, espero, a la hora de utilizarlos, para poder evitarlo. Sin embargo, a medida que me vuelvo más crítico, escribo menos porque “va a quedar mal,” “no merece la pena,” “la idea es muy tonta o está ya muy vista.” Es un bloqueo, es desechar opciones antes incluso de darles pie a que salgan adelante. El reto de escribir, y escribir y seguir escribiendo me puede quitar el tiempo y la opción de volver atrás y releer, de plantearme si hacerlo de la forma A o la forma B. El tiempo apremiante me dirá simplemente: “hazlo, y ya, ¡calla la boca!”

  3. Retiro espiritual. Éste es un efecto colateral. Uno de mis mayores miedos a entrar a saco con el NaNoWriMo es que estoy hasta arriba. Me dedico a muchas, muchas cosas, y me he comprometido a otras con las que tengo muchas ganas pero que poco a poco voy relegando por saturación. Afrontar el reto de las 50.000 palabras significa saturarme más. Sin embargo significa sacarme a mí mismo de dentro y dejarme ser en palabra, así, sin más. Para que luego más tarde, durante la revisión, pueda reencontrarme a mí mismo al releer mis palabras salidas del extático aporreamiento de teclado que supone el NaNo. Creo que puede ser una experiencia de mucho valor de crecimiento personal. Y tengo ganas de afrontarla, aunque sé que suponga pasar por malas rachas.

  4. La sombra del abuelo. Palabras, la antología de relatos que autopubliqué en 2011, nació como un regalo de reyes que quería hacer a mis abuelos, en especial a mi abuelo. Desde entonces, he fantaseado siempre con la idea de terminar nuevos proyectos literarios, imprimir el borrador y llevárselo a él para que la primera revisión fuera la suya. Dejar el manuscrito como una ofrenda en su lápida antes de sacarlo a la luz de cualquiera de las maneras. Y cuanto más tiempo pasa, más fantaseo con la idea y más ganas tengo de que llegue el momento de llevar mi primer manuscrito. Terminar la novela (en bruto) a finales de Noviembre me acercaría un poco más ahí.

  5. Curiosidad. Me muero de curiosidad de saber cómo avanza la historia (aunque ya tengo gran parte de la escaleta hecha, quedan muchos detalles), cómo se van a entrelazar los personajes en la historia y cómo la historia va ocupar su lugar en el universo del resto de mis ideas (las desarrolle o no). Sé que es un riesgo, no llevarlo todo preparado, pero aún si todo lo escrito es absolutamente desechable, al menos podrá quedar un esqueleto para la que sea la obra definitiva.

  6. El pre-NaNo. La simple ilusión que me hace participar por fin en el National Novel Writing Month hace que haya avanzado más que en mucho tiempo en el pre-NaNo (la preparación antes del 1 de noviembre). Tengo los perfiles de los personajes muy desarrollados, la trama de la historia estructurada por hechos y personajes y, aunque me falten muchas cosas, he conseguido preparar un material que de otra manera nunca hubiera preparado, y eso para mí significa mucho.

Si alguien está interesado en apuntarse también, ya sabe. Se puede hacer un registro (para ánimos, comentarios y como “cuentapalabras”) en la página oficial del NaNoWriMo: http://nanowrimo.org/ y podemos hacernos amiguitos ahí y ver nuestros progresos desde el propio perfil de la página: http://nanowrimo.org/participants/tritio

Os animo a apuntaros.

¡A por todas!