33 hilos: Deja que te escuche

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El viernes pasado, la frase de la semana iba a ser una que se escucha con frecuencia en las habitaciones de los pacientes ingresados, durante el pase de visita médico. El caso es que podía desarrollarse más, mucho más. Y es algo de lo que quiero hablar hoy. La frase, dicha a menudo durante la auscultación del paciente, es:

No hable ahora, que quiero escucharle.

Es absolutamente paradójico. Desde luego es en parte sacarlo de contexto. Queremos escuchar una cosa concreta y por eso tratamos de eliminar el resto de distracciones, el resto de “ruidos” que nos estorban. ¿Acaso no hacemos eso en el día a día? Tiene hasta su sentido cuando tenemos un amplificador de sonido puesto en la caja de resonancia que es el pecho del paciente, pero incluso en la entrevista (dirigida hacia lo que consideramos importante), se hace con frecuencia aquello de cortar al paciente para que te cuente “lo interesante:”

No me cuente lo que le pasó hace 20 años, dígame desde hace cuanto se encuentra así de malo como está ahora.

Y es que lo “interesante” depende mucho de quien lo mire, y del tiempo del que disponga. Es normal que no teniendo tiempo se quiera ir al grano, al: “cuénteme, rápido, y ahora corriendo le ausculto y le pido tres o cuatro pruebas o le cambio un par de pastillas.” Y no está en mi afán (al menos hoy) reivindicar el tiempo que hace falta para atender a las personas como se merecen, que desde luego hace falta y hay que reivindicarlo. Es lo que se espera cuando los medios son los que son. Pero no por ello dejará de parecerme paradójico que, para escuchar a alguien, haya que pedirle que se calle.

Por Woodson, LeRoy, photographer, Photographer (NARA record: 2368875) (U.S. National Archives and Records Administration) [Public domain], undefined

Me hace el favor de callarse, que quiero escucharle bien, bien

Así que si somos buenos, cada vez que nos escuchen, callémonos y respiremos hondo por la boca, que ellos sabrán mejor que es lo que tenemos que decir.

Evidentemente, todo esto lo digo desde la exageración, desde la ridiculización del hecho. Es normal que para auscultar un pulmón, o un corazón, el paciente no hable, para poder oírlo bien. Pero es que se me ocurre que si nos habla es porque antes de poner la membrana sobre la piel no había terminado de decir lo que tenía que decir.

Para auscultar corazones y pulmones, no hay que hablar. Para auscultar personas, no hay tiempo.